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Guía de Práctica Clínica ​(GPC) sobre diagnóstico y tratamiento de epilepsia.

Las guías NICE son desarrolladas de conformidad con el alcance que define qué y qué no cubre la guía. El alcance de esta guía se encuentra disponible aquí, con un clic en 'Cómo se produjo esta guía'. La guía aborda el diagnóstico, tratamiento y manejo de la epilepsia en niños, jóvenes y adultos. Esta guía no incluye el diagnóstico, tratamiento o manejo de la epilepsia en neonatos ni el diagnóstico o manejo de las crisis febriles.

La guía hace recomendaciones referentes a la atención ofrecida por profesionales de la salud que tienen contacto directo con o que toman decisiones sobre la atención de individuos con epilepsia. En ella se aborda la atención en servicios de baja, mediana y alta complejidad; la atención integrada de la epilepsia puede cruzar todos estos sectores. La realización de procedimientos de alta complejidad tales como técnicas quirúrgicas no se han incluido. La guía también será relevante para aquellos que trabajan en servicios de salud ocupacional, servicios sociales, educativos o del sector del voluntariado, aunque no incluya tales prácticas. En el año 2012 se actualizaron las secciones de manejo farmacológico de la guía.

Esta guía aconseja buenas prácticas de atención a niños, jóvenes y adultos con epilepsia. El tratamiento y la atención deben tener en cuenta las necesidades y preferencias de los individuos.

Los pacientes con epilepsia deben contar con la oportunidad de tomar decisiones informadas acerca de su atención y tratamiento, en conjunto con los profesionales encargados del cuidado de su salud. Es esencial la buena comunicación entre los profesionales de la salud y los individuos con epilepsia, familiares y cuidadores. Ésta se debe sustentar en información escrita basada en evidencia y ajustada a las necesidades del individuo.

El tratamiento, la atención y la información que al respecto se proporcione a los individuos, debe ser culturalmente adecuada. Esta también debe ser accesible a individuos con necesidades adicionales, tales como discapacidades físicas, sensoriales o de aprendizaje. Si el individuo acepta, los familiares y cuidadores deben tener la posibilidad de involucrarse en las decisiones sobre tratamiento y atención. También se debe proporcionar la información y el apoyo necesario a familiares y cuidadores. Los equipos encargados de la atención pediátrica y de adultos, deben trabajar juntos para ofrecer asesoría y servicios a los jóvenes con epilepsia. El diagnóstico y el manejo debe ser analizado a lo largo del proceso de transición y debe existir claridad acerca de quién es el médico encargado de garantizar la continuidad de la atención.

IETS

Publicada 2014

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